Ante el verano, protector solar más que nunca

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El calor, la playa, las vacaciones… son palabras que nos vienen a la cabeza cada vez que pensamos en el verano, pero la que no deberíamos olvidar jamás es la del uso del protector solar. Aunque no solo debería ser utilizado en esta estación sino todo el año, o al menos cada vez que haya posibilidad de una radiación solar.

El antagonista de nuestra piel

No nos equivoquemos. El sol es imprescindible para nosotros porque es la principal fuente para la síntesis de vitamina D. Estar expuesto ante el sol nos proporciona infinidad de beneficios, desde disminuir la presión sanguínea hasta bajar el colesterol, pero como todo, demasiado tiempo es contraproducente.

La radiación que nos afecta llega a diferentes niveles de la piel dependiendo del tipo de radiación electromagnética. Los rayos UVA largos y cortos llegan hasta la dermis, los rayos UVB alcanzan la epidermis, la luz visible hasta la hipodermis y la radiación infrarroja traspasa la hipodermis.

Los rayos UVB son radiaciones muy energéticas que provocan quemaduras y aparecen a máxima radiación en horas centrales del día, mientras que los rayos UVA son menos energéticas, pero son mucho más abundantes y provocan el fotoenvejecimiento.

Cómo nos afecta

La radiación produce diferentes efectos dependiendo del tiempo expuesto a ella. En general, hasta 15 minutos, el efecto es inmediato. Se siente calor, se sintetiza vitamina D y es antidepresivo. Si se excede desde 2 horas hasta 20 días, el efecto es retardado. Produce insolaciones, bronceado… etc. El efecto a largo plazo provoca fotoenvejecimiento, mayor secreción de pigmento e incluso fotocarcinogénesis.

La protección solar de nuestra piel tiene las horas contadas…

En efecto, todos nosotros nacemos con unas horas de protección frente a la exposición a la radiación solar finitas y depende del tipo de piel. A esto se le llama capital solar, una vez gastadas, aparecen los problemas para la piel y es que los efectos de la radiación son acumulativos y no se van tras el verano.

Nuestro aliado, el protector solar. ¿Qué tener en cuenta?

Para poder elegir el protector solar adecuado tenemos que tener en cuenta una serie de factores. Hay que mirar la SPF (Sun Protection Factor) y es una medida de eficacia de la protección solar. El número indica cuánto tiempo de más aguantaría la piel protegida, es decir, si tu piel normalmente se quema a los 15 minutos, al usar un SPF 15 se podría aguantar hasta 225 minutos.

No obstante, el nivel de protección (la cantidad de UVB que bloquean) no es lineal y no hay tanta diferencia entre ellas. Un protector solar SPF 15 bloquea un 93% de UVB aproximadamente, mientras que una de SPF 50 bloquea un 98% de UVB. Por esta razón, un nivel de SPF 50 sería completamente suficiente y una cifra mayor sería completamente innecesaria.

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