¿No sabes cómo educar a tu perro? El deporte es la clave

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Cuando hablamos de educar a nuestros amigos de cuatro patas, siempre miramos hacia adiestradores y etólogos. Sin embargo, a nuestro alrededor existen métodos menos practicados, que, quizás, puedan dar el mismo resultado que los anteriormente nombrados, y sean menos agresivos para ellos. Hablamos de la educación mediante el deporte. En esta ocasión, nos centraremos en el Agility, y en cómo nos puede ayudar a canalizar la energía de nuestros compañeros. Así como, el aprendizaje de las órdenes básicas que podremos poner en práctica mientras disfrutan y hacen ejercicio. 

¿Qué es Agility?

Perro de raz golden saltando un obstáculo

En primer lugar, y como punto de partida, definiremos como Agility a la modalidad competitiva donde nuestro amigo perruno será dirigido mediante un guía a través de una serie de obstáculos, los cuales deben ser salvados de la manera más limpia y rápida posible, mientras luchamos contra el reloj. En esta modalidad, nuestros pequeños deberán obedecer nuestras órdenes sin ser alentados con juguetes y/o premios. El circuito deberá sortearse sin ninguna ayuda más que las indicaciones, tanto verbales como visuales, a nuestros perros. Sin el uso de correas. 

En la actualidad, existen muchos lugares adaptados para esta práctica en nuestras comunidades. Pero quien crea, o quiera, dedicarse a ello de manera más profesional, existen infinidad de clubes que os ayudarán con todo lo necesario para hacer de vuestros amigos unos profesionales.

¿Cómo ayuda esto a mi perro?

Perro de raza grande negro con el pecho blanco mirando hacia la cámara con cara de culpabilidad.

Y ahora, vamos a lo que nos concierne en cuanto a la educación de nuestros amigos. Por todos es sabido que cualquier actividad que incluya la diversión de los participantes, produce en los mismos una predisposición a obedecer una serie de normas o reglas. En nuestro caso, no es diferente. La práctica del agility conlleva una transmisión de conocimiento, entre el guía y su mascota, que se enmarca en un proceso de enseñanza-aprendizaje continuo. 

Por un lado, nuestro perro deberá aprender a acatar las directrices del guía para llegar a salvar todos los obstáculos de la manera más limpia y rápida posible. Mientras que por el otro, el guía debe de conocer en todo momento el estado, tanto de salud como de concentración, del participante. Gracias a esto, se crea entre ambos una unión que va más allá de la realización del ejercicio en sí. Se consigue establecer los cimientos de la relación de confianza, amistad y respeto que será el punto de partida en la educación de nuestro cánido. 

Resultados

Tres perros sentados con la mirada al frente

En ocasiones, la práctica de este deporte, se utiliza también como terapia para perros que presentan algún tipo de problema de comportamiento como miedos, ansiedades, perros hipercinéticos, etc. En perros con comportamientos inadecuados con otros perros, ya sean miedos, predisposición al egoísmo o ansiedad al contacto con otros, lo utilizaremos como vía de escape para el contacto comedido con otros participantes, así como, la enseñanza para compartir. De este modo, nuestro amigo, poco a poco, tendrá contacto con otros de su especie de forma involuntaria para él. De igual manera aprenderá a compartir el espacio de juego. Que no deja de ser, a sus ojos, lo que está haciendo.

En segundo lugar, y en cuanto al comportamiento de nuestros cánidos se refiere, entramos en la importancia de una correcta compensación entre exigencia y cariño. Gracias al cariño que profesamos a nuestros compañeros en la realización del circuito, conseguimos que nuestros amigos se esfuercen más en la realización del mismo. 

Crea vínculos con tu mascota

Perro pequeño mestizo paseando con su dueño.

Comenzamos a crear un vínculo entre nuestras órdenes y el amor que experimentan nuestras mascotas por nosotros. La estimulación en las actividades físicas de nuestros amigos, conllevan directamente a la aceptación por su parte de la figura de representación que es el guía, así como, que el lugar al que queremos llevarle, o hacerle llegar, es bueno para él. Consiguiendo crear en su comportamiento momentos de tranquilidad, seguridad y obediencia hacia el entorno en el que se encuentra, hacia la gente, y otras mascotas, que le rodean.

En cuanto a animales hipercinéticos, y a los que no tanto, a los que un mero paseo por el parque de nuestra ciudad, no les resultan suficiente para acabar con su ansia de movimiento y ejercicio. La práctica de este tipo de actividad, a la vez que les mantiene estimulados y concentrados, les servirá para enfocar su despliegue de energía en una actividad que a su finalización, no solo acabarácon ellos exhaustos, si no, que les llevará a un nivel de satisfacción pleno, produciendo en ellos una unión innata con aquellos que compartiesen su realización. 

De este modo, tanto para aquellos en los que se vislumbre alguna conducta la cual se salga de la norma, como con aquellos que simplemente les cueste un poco más obedecer, gracias a la realización de actividad física, conseguiremos que nuestras mascotas encuentren el camino para una plena aceptación de los roles con su amo, a la vez, que fomentamos en ellos el respeto y cumplimiento de unas normas y directrices de conducta correctas.

No tienes excusas

Perro saltando un obstáculo

En resumen, y para aquellos, que sigan poniendo la excusa de no saber cómo educar a tu perro. Dejando en manos de terceros ese trabajo. La respuesta es sencilla, “el deporte”. Y es que por todos es sabido los beneficios del deporte en nuestra salud. Pues bien, es hora de que lo extrapolemos al ámbito animal. Y que junto con ellos, apliquemos el respeto, la obediencia, el amor y el cariño. En algo tan sencillo como la consecución de unos objetivos, que van más allá de conseguir salvar un circuito. Nos permitirán afianzar la relación con nuestros cánidos y, crear en ellos, estados de obediencia. Todo esto en base a unas directrices que consigan la posibilidad de disfrutar de su compañía de una manera correcta y sin fisuras. De esta manera, siendo nosotros quienes cogemos la rienda de su educación, sabremos, gracias a nuestros años de relación, en qué puntos debemos hacer más hincapié y por cuáles podemos pasar más de puntillas.

Así que, ¿a qué esperas para ponerlo en práctica? No te arrepentirás.

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