TERRA NOSTRUM

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Elecciones Europeas

El pasado domingo, 26 de Mayo. Como bien saben fue jornada electoral, y no una cualquiera.

En algunos lugares, como en los distintos cabildos de las islas canarias, los ciudadanos tenían hasta cuatro urnas distintas. Con sus correspondientes sobres para otras tantas decisiones, acerca de los distintos grados de gobierno que regirán sus vidas durante los próximos años.

Podríamos hablar aquí largo y tendido sobre las distintas elecciones municipales, o de cómo va cambiando el mapa de preferencias autonómicas a lo largo del tiempo o un largo etcétera. No obstante, creo que no nos faltará literatura sobre estos temas en las próximas semanas, por lo que no añadiré yo mucho más.

El que escribe, sin embargo, sí encuentra una extraña laguna informacional en lo que a las elecciones europeas se refiere y al modo en que esas elecciones nos afectan. Tal vez, al entendimiento general de qué votamos cuando votamos en Europa. ¿Sabe el español medio qué vota y en qué le afecta el votar al Parlamento Europeo?

El mito de Europa

La mitología griega nos cuenta que Zeus, maravillado por la belleza de la doncella Europa, bajó a la playa a buscarla convertido en un ejemplar magnífico de toro. Tan magnífico que Europa al verlo, maravillada, se montó a su lomo y emprendió el vuelo a donde el destino quisiera dirigirla.

Ese mismo sueño, El sueño de Europa, es un sueño recurrente de muchos de los grandes personajes históricos. Los más grandes y los más terribles. Fue el sueño de Adriano, el emperador de Roma. Aquella Roma que llamaba al mar mediterráneo, «Mare Nostrum» o «Nuestro mar». También fue el sueño de Carlomagno. De Carlos I, de Napoleón o del mismísimo demonio de los libros de historia. Adolf Hitler. Todos ellos quisieron ser el toro que dominará el destino de Europa y todos ellos finalmente fracasaron.

Fracasaron sin duda, pues su legado no se mantuvo. No demasiado al menos.

Vemos por tanto que el concepto de una Europa unida, no es ni mucho menos algo nuevo. Más bien es algo antiguo y recurrente, que vuelve una y otra vez, normalmente de forma violenta. Podríamos pensar entonces, que el sino de los europeos es guerrear entre ellos hasta el fin de los tiempos. Tal vez…

La Unión Europea

Existe sin embargo, una enorme diferencia entre lo que aquellos hombres entendieron por Europa y la Europa que tenemos actualmente, nuestra Europa. La «Europa Nostrum» es sin duda el mayor periodo de paz, conexión y prosperidad que jamás viviera este viejo continente en su ya larga historia. Algo que sin duda deberíamos valorar y por supuesto proteger.

Esta Europa nuestra es, y si la cuidamos será, la suma de lo que quieran los europeos. No será el sueño de grandeza de un líder megalómano, con ganas de escribir su nombre en la historia con letras de sangre.

Somos nosotros hoy en día, los europeos, los dueños del futuro de Europa.

Somos… El magnífico toro.

Eso, estimado lector, nos da a usted y a mí, a todos nosotros, una importancia vital en el curso de la historia. Nuestros votos, nuestras decisiones, cada una de ellas, hacen que el mundo en su conjunto cambie. Eso no es una responsabilidad pequeña y nos obliga a estar a la altura, a todos y cada uno de nosotros.

El Magnífico Toro

Sabiendo ahora, estimado lector, que usted es dueño de una pequeña porción del futuro de Europa. Debe decidir usted, qué Europa quiere. ¿Será usted Napoleón o por el contrario tiene usted un Rousseau en su interior?

En tal caso, fuere el que fuere de los dos, o todos los posibles personajes intermedios ¿No cree usted que debería estar más informado respecto a cómo funciona el sistema de elecciones?

¿Qué órganos forman el gobierno de Europa? ¿Cómo se agrupan los distintos partidos nacionales en una cámara plurinacional?

Debería usted, estimado lector entender esto, para entender y defender, cuál debería ser la política común respecto a temas como por ejemplo, la financiación nacional, o el déficit público. Cuyo límite estrangula más de una de las economías europeas, después de los no poco controvertidos rescates. ¿Debe o no debe ser una prioridad absoluta pagar la deuda a costa de algunos grados en el estado del bienestar?

¿Que política piensa usted que debería seguir Europa respecto a la inmigración? ¿Debería Europa pensar en unas fuerzas armadas unificadas propias? ¿Cúal debería ser la política al respecto de los refugiados políticos en la unión?

Estas y miles de otras decisiones importantes se deciden y decidirán en las cámaras Europeas durante los próximos años. El «Brexit» que todo lo cubre, terminará algún día no muy lejano y sea cuál sea el resultado definitivo, el mundo volverá a cambiar una vez más y nosotros seremos en cierto modo responsables.

La próxima legislatura Europea

No descubro nada si afirmo, que vivimos tiempos convulsos, populistas. El mundo y en especial las naciones más poderosas de la tierra, están dirigidos por líderes cuando menos «controvertidos». Eso plantea un equilibrio geopolítico y comercial a nivel global, que podríamos definir como de calma tensa.

Lógicamente, el papel de Europa en este momento, volverá a ser vital. De cómo lo afrontemos, de las decisiones que tome el Parlamento Europeo, dependerá el futuro en la que promete ser la legislatura más importante en los 40 años de Unión Europea. Ahora, somos nosotros el magnífico toro, sobre el que Europa monta su destino. Deberíamos tener cuidado de no fracasar.

Ahora que los descendientes de los Rousseau, de los Lutero, de los Medici, caminan juntos con los hijos de nadie, nacidos en cualquier parte de Europa o incluso fuera de ella. Ahora, que caminan Juntos, los hijos de Amberes y los de Tomelloso, los de Lisboa y los de Dusseldorf. Ahora que París, Roma, Luxemburgo o Berlín, hablan con una sola voz. Ahora que entendemos que nos unen muchas más cosas de las que nos separan, debemos tener cuidado de no fracasar.

Sea como fuere, Las elecciones acaban de pasar. Los Europeos ya hemos decidido, informados o no. Por tanto, solo nos queda desearnos suerte.

Eso, amigo onironauta, nos confiere a usted, a mí, a todos. Un tiempo de cinco años para estudiar. Para pensar bien que pretendemos que sea Europa. Para darle a esas decisiones, el peso y la responsabilidad que realmente tienen. El peso que en conciencia debemos darles. La historia nos mira, y nos juzgará por ello.

Al fin y al cabo, es «TERRA NOSTRUM».

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